Esta vez acudieron ambos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama y John McCain, tan sólo un día después de haber mantenido un tenso último y decisivo debate. A pesar de los reproches y ataques que se lanzaron horas antes en el cara a cara, en la cena dejaron aparcadas sus diferencias y disfrutaron del tranquilo evento caritativo celebrado en Nueva York.
Los aspirantes a la Casa Blanca compartieron mesa con el obispo de Nueva York, quien estaba sentado en medio de ambos candidatos, y bromearon junto a él y el resto de invitados. El senador de Arizona, McCain abrió el "juego" anunciando de forma irónica que había despedido a todos sus asesores de la campaña electoral para contratar como principal y único consejero a "Joe el fontanero". También bromeó respecto a la forma de dirigirse irónicamente a Obama como "ese". "No le disgusta en absoluto, incluso también él me dio un sobrenombre de mascota: George Bush", afirmó el republicano.

Pese a ser contrincantes en las elecciones de los Estados Unidos, parece ser que los dos aspirantes saben aparcar sus diferencias e ideologías y compartir mesa y micrófono a la vez de intercambiar chistes. Cabe decir además, que ambos candidatos se dirigieron halagadoras palabras el uno al otro al finalizar la cena e incluso McCain le expresó a Obama: "No le desearé suerte, pero sí que le vaya bien".


