
Nadie le dijo a Barack Obama que convertirse en Presidente de los Estados Unidos sería un camino de rosas… y parece ser que a él se lo están poniendo algo difícil, ya que no paran de surgirle problemas de un sitio u otro.
Su actuación frente a los ataques israelíes a la Franja de Gaza, el escándalo del gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, quien fue arrestado por pedir bienes y poder por la nominación del senador de su estado que sustituiría al propio Obama…
Lo último ha sido la renuncia por parte del gobernador hispano de Nuevo México, Bill Richardson, al puesto de Secretario de Comercio en el nuevo equipo de Gobierno de Obama que todavía se está creando, aunque sí que ha afirmado que seguirá en su cargo como gobernador de Nuevo México.
Los motivos de esta renuncia -ha explicado el propio implicado- se deben a que éste se encuentra en pleno centro de una investigación judicial sobre contribuciones indebidas de una compañía al gobierno de Nuevo México que ha obtenido un lucrativo contrato con este gobierno, dirigido por Richardson. Se dice que el FBI está buscando elementos contra esta compañía, CDR Financial Products, que ganó un contrato de asesoría con el gobierno de Richardson por 1.5 millones de dólares.
Así pues, el gobernador de Nuevo México quiere evitar que esta investigación manche a la nueva administración federal. No obstante, ha asegurado en todo momento que no ha habido ninguna estafa por su parte: “Déjenme decir claramente que tanto yo como mi administración hemos obrado
debidamente y que esta investigación lo pondrá de manifiesto”. Sin embargo, como la investigación puede alargarse durante semanas o meses hasta que se confirme lo que él afirma (Bill Richardson está totalmente seguro de su inocencia), no quiere que esto perjudique al funcionamiento del Gobierno de los Estados Unidos. Es consciente de la gravedad de la crisis económica que hay y por lo tanto, no quiere que se retrase “el importante trabajo que hay que hacer”. Una actuación que ha reconocido plenamente Obama, quien aceptó la decisión del gobernador de Nuevo México con profundo pesar: “En una muestra de su voluntad de poner la nación por delante se ha retirado como candidato para el gabinete con el fin de evitar cualquier retraso a la hora de cubrir este importante puesto económico en momentos críticos”. El presidente electo, además, insistió en que Richardson habría sido una persona importante en su equipo económico porque es un “excelente funcionario público”.
Pero ahora lo que le importa al futuro presidente de los Estados Unidos es actuar con rapidez para encontrar a una persona que ocupe este puesto vacante.
Los posibles candidatos, que ya lo fueron en el pasado y “compitieron” con Richardson, son Kathleen Sibelius, gobernadora de Kansas; Scott Harris, experto en ley comercial, y Leo Hindery, ex ejecutivo de medios de difusión.
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